julio 22 2019 0Comment
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Los 3 grandes retos que sorteará Hidroituango en los próximos 30 meses

EPM trabajará en la recuperación de la casa de máquinas y en el sellamiento de dos túneles.

 

“Aún nos quedan unos 30 meses de trabajo arduo”. Con esas palabras, el gerente general de EPM, Jorge Londoño De la Cuesta, pidió el viernes pasado a los trabajadores de Hidroituango seguir con el ritmo de trabajo que les permitió sortear otro riesgo: la construcción de la presa.

 

Sin embargo, para llegar a la meta de que en 2021 esta megaobra comience a generar los primeros 300 de los 2400 megavatios de energía de su capacidad total (el 17% de la que genera Colombia), aún quedan varios retos por resolver.John Maya Salazar, vicepresidente Negocios e ingeniería de EPM, explicó que la visión de la empresa es la siguiente: terminar la contingencia en un año, con fecha final del 30 de junio de este año, lo que ya sucedió. Luego otro año más para una etapa llamada estabilización, con fecha al 30 de junio del 2020.

 

Foto: Javier Nieto / CEET
Foto: Javier Nieto / CEET

 

Esta etapa incluye la estabilización del terreno en casa de máquinas, la terminación de la presa, subsanar las oquedades o vacíos en la montaña y taponar los túneles. Luego del 30 de junio del 2020 al 30 de junio del 2021, será la fase del montaje de las máquinas, incluyendo las turbinas de generación. Tras la culminación de la presa, (gad), que fue la que se obstruyó el 28 de abril del 2018 ocasionando la contingencia. El otro, es el túnel derecho de desviación, que se destapó el 12 de mayo de ese mismo año generando una venida torrencial que se llevó parte de Puerto Valdivia.

 

El primero, es un túnel de 2.270 metros de longitud ubicado a 207 metros sobre el nivel del mar y que tiene dos compuertas de 300 toneladas que se afectaron por la presión del agua.

 

“En mayo de este año ya arreglamos y cerramos una y se comenzó a trabajar en la otra, donde vamos muy adelante y esperamos que en dos meses la estemos cerrando. Esta GAD tendrá un tapón de concreto macizo”, contó Maya.

 

En cuanto al túnel derecho, explicó el directivo que están haciendo unas perforaciones para poder sacar agua de allí para que el caudal disminuya y poder hacer primero un pre-tapón y luego un tapón definitivo de concreto de 22 metros de diámetro.

Recordó Maya, que una vez se cortó el flujo de agua por casa de máquinas, las vibraciones en la montaña prácticamente disminuyeron por lo que esperan que no se presente un derrumbe como el que hay para llegar a esta zona y que no ha permitido el ingreso de maquinaria pesada.

Luis Alberto Sierra, coordinador del Centro de Monitoreo Técnico de Hidroutuango, lugar desde donde monitorean más de 500 variables de la central, dio un parte de tranquilidad sobre la estabilidad del macizo rocoso.

 

“Tenemos seis radares en casa de máquinas, zona de transformadores y la almenara, que monitorean, entre otras cosas, los cambios subterráneos del macizo rocoso en tiempo real. Los niveles han estado estables”, aseguró Sierra.

 

Así, las labores en casa de máquinas se enfocan en habilitar la entrada afectada por el derrumbe para que la maquinaria pueda entrar a realizar las labores de remoción de escombros.

 

Foto: Guillermo Ossa / EL TIEMPO
Foto: Guillermo Ossa / EL TIEMPO

 

“Afortunadamente logramos sortear la primera parte. Los dos derrumbes grandes que había en la zona norte ya se trataron y esperamos que en máximo 20 días ya estemos entrando esa maquinaria”, contó Maya.

Lo primero que se hará, una vez esto pase, es que se va a volver a llenar, como se hizo en algún momento, para determinar el estado de la bóveda y, de ser necesario, hacer los tratamientos que se requieran. Ya de ahí, se procede a comenzar a bajar todo el material que hay allí para la adecuación del espacio donde estarán las máquinas.

Cabe destacar, que EPM contrató un estudio patológico para determinar el estado de casa de máquinas, el cual está en manos de la firma canadiense Klohn Crippen Berger, que ya lo realizó y se espera que a finales de este mes o principios del otro ya estén entregando los resultados.

Un tercer reto constructivo son las oquedades o vacíos en la montaña. El primero que hallaron está entre los túneles de captación 1 y 2 y tiene 80 metros de alto por 20 de ancho y 20 de largo. Para rellenarlo, se estima que requerirán 55.000 metros cúbicos de material.

 

 

Fuente: EL TIEMPO

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